
Japón es un viaje intensísimo: se anda muchísimo, se ve muchísimo y se vuelve agotado. Como luna de miel, tal cual, tiene un problema — nadie quiere volver de su luna de miel necesitando vacaciones.
La solución está a dos horas y media de vuelo desde Tokio: Okinawa, un archipiélago subtropical con agua turquesa y arrecife de coral que la mayoría de españoles ni sabe que existe. Diez días de templos y neón, cinco de playa, y el viaje se equilibra solo.
Cuatro noches. Shibuya o Shinjuku para dormir: caro, pero se sale andando a la vida nocturna y el metro llega a todo. Dejad un día para una excursión a Hakone o Nikko, que es donde aparece el Japón de postal a una hora de la ciudad.
Dos horas y cuarto en shinkansen, y es de las cosas que más se recuerdan del viaje. Comprad el billete con asiento reservado: en temporada de cerezos o de arces, los vagones libres van de pie.
Cinco noches, que parecen muchas y se quedan cortas. Fushimi Inari al amanecer para tenerlo vacío, Arashiyama, y un día en Nara con los ciervos. Si vais a dormir una noche en ryokan con onsen privado, que sea aquí.
Dos horas y media desde Osaka o Tokio. Los vuelos internos japoneses son baratos si se compran con antelación y carísimos si se dejan para el final.
Cuatro o cinco noches de arrecife, buceo y resorts frente al mar. La isla principal se recorre en coche; si queréis la postal absoluta, un salto a las islas Kerama, que están a una hora en ferry y tienen el agua más transparente de Japón.
Hay dos ventanas y las dos son buenas por motivos distintos. Finales de marzo y abril son los cerezos: es la imagen que todo el mundo tiene en la cabeza, y también cuando más caro y más lleno está todo. Octubre y noviembre son los arces rojos, con mejor temperatura para andar y bastante menos gente.
Para el tramo de Okinawa, evitad septiembre: es el mes de mayor riesgo de tifones en el archipiélago. Y el verano japonés, de junio a agosto, junta la época de lluvias con un calor húmedo que hace muy duro caminar por Kioto.
Japón es de los pocos destinos lejanos donde viajar por libre es fácil: todo funciona, todo está señalizado y es de los países más seguros del mundo. Aun así, el paquete tiene sentido si os agobia coordinar trenes, vuelo interno y cuatro alojamientos, o si queréis guía en español en Kioto.
Ver grandes viajes a Japón →O los viajes de novios de El Corte Inglés, si preferís tratar con una agencia de calle.
Es lo más habitual y lo que más ahorra en este destino. Vuelo por un lado, cuatro alojamientos por otro y los trenes comprados allí. Elegís vosotros el ryokan, que es la decisión que más cambia el viaje.
Buscar los vuelos →Debajo tenéis cada pieza por separado, en el orden en que conviene reservarlas.
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Lo más cómodo es entrar por Tokio y volver desde Okinawa con escala, o desde Osaka. Buscadlo como multidestino: volver a subir a Tokio solo para coger el avión es un día perdido.
Buscar vuelo multidestino →Japón no tiene sanidad pública para extranjeros y una consulta se paga entera. No es Estados Unidos, pero tampoco es Europa. Y con vuelos internos y alojamientos reservados con meses de antelación, la cobertura de cancelación se paga sola.
Ver coberturas y precio →Shinjuku o Shibuya si queréis salir andando por la noche; Asakusa si preferís el Tokio tradicional y gastar menos. Las habitaciones son pequeñas: mirad los metros cuadrados antes de reservar, que no es un detalle menor en quince días.
Ver hoteles en Tokio →Aquí es donde merece la pena estirarse una noche: un ryokan con onsen privado y cena kaiseki es el lujo menos ostentoso que existe, y en luna de miel se recuerda más que cualquier resort.
Ver alojamientos en Kioto →Naha para llegar y moverse, o directamente un resort en la costa oeste de la isla principal, que es donde están las playas buenas y los atardeceres.
Ver hoteles en Okinawa →La excursión a Hakone con el monte Fuji, el bosque de bambú de Arashiyama con guía, una ceremonia del té. En temporada de cerezos, todo lo que tiene aforo vuela con semanas de antelación.
Ver excursiones en Japón →Narita está a más de una hora de Tokio y llegaréis con jet lag y dos maletas grandes. Es el traslado que menos ganas se tienen de improvisar de todo el viaje.
Reservar el traslado →El parking del aeropuerto reservado con antelación cuesta una fracción de lo que cuesta el mismo día. Una eSIM activada antes de salir evita aterrizar sin datos. Y en una escala larga de vuelta, la sala VIP es el capricho que mejor sienta.
Reservar parking →Si vais a hacer el vuelo interno, que sean cuatro o cinco noches. Con dos, el viaje sale caro para lo que se disfruta y no cumple su función, que es descansar antes de volver.
La Golden Week de finales de abril y principios de mayo, y el Obon de mediados de agosto, son las vacaciones de todo Japón a la vez. Precios disparados, trenes llenos y hoteles agotados con meses de antelación.
Los vuelos domésticos japoneses son muy baratos comprados con antelación y muy caros de última hora. Es justo al revés que en Europa.
Japón sigue siendo un país de billetes en muchos sitios: templos, restaurantes pequeños, taquillas. La tarjeta funciona en las cadenas, pero no deis por hecho que funciona en todas partes.
¿Hace falta visado para Japón?
Con pasaporte español no hace falta visado para estancias turísticas cortas. Aun así, comprobad los requisitos de entrada vigentes antes de volar, porque Japón los ha ido cambiando en los últimos años.
¿Merece la pena el pase de tren para este itinerario?
Depende de cuántos trayectos largos hagáis. Con la ruta de esta guía —básicamente un Tokio-Kioto y poco más— suele salir mejor comprar los billetes sueltos. El pase compensa cuando se cruza el país varias veces.
¿Es Okinawa como el Caribe?
El agua y el coral se parecen bastante, y en verano las temperaturas también. Lo que no se parece es el ambiente: es Japón, con su comida, su orden y su forma de tratar al viajero. Esa mezcla es justo lo que lo hace especial.
¿Cuándo hay cerezos exactamente?
La floración avanza de sur a norte y varía cada año según el invierno; en Tokio y Kioto suele caer entre finales de marzo y la primera semana de abril, pero se anuncia con pocas semanas de margen. Si vais buscando eso concretamente, id con hoteles cancelables.
¿Se puede hacer Japón por libre sin saber inglés?
Sí. La señalización de trenes y metro está en alfabeto latino, los traductores del móvil funcionan bien con los menús y la gente ayuda muchísimo. Es de los países más fáciles de recorrer sin idioma.