
Sudáfrica mete en un solo viaje una ciudad de las mejores del mundo, una región de vinos, una carretera costera de las bonitas de verdad y un safari con los cinco grandes. Pocos destinos dan tanta variedad sin coger cuatro aviones.
Y hay un detalle que casi nadie valora hasta que lo vive: está en nuestro mismo huso horario. Llegáis y empezáis el viaje, sin perder los dos primeros días medio dormidos como pasa en Asia o en América.
Cuatro noches. Table Mountain el primer día despejado que haya —se cancela mucho por viento—, Cabo de Buena Esperanza, los pingüinos de Boulders y el barrio de Bo-Kaap. Dormid en la zona de V&A Waterfront o Camps Bay.
Dos noches entre bodegas, a menos de una hora de la ciudad. Es el tramo más tranquilo del viaje y probablemente donde mejor se come. Uno conduce y el otro cata, o se contrata un chófer.
Carretera desde Ciudad del Cabo hacia el este: Hermanus para ver ballenas en temporada, Knysna, Plettenberg Bay y Tsitsikamma. Cuatro días de coche parando donde apetezca. Es la parte del viaje que más se recuerda.
Vuelo interno a Port Elizabeth y reserva privada en la zona, o vuelo a la zona del Kruger si queréis el safari grande. Tres o cuatro noches en lodge: se sale al amanecer y al atardecer, que es cuando los animales se mueven.
Vuelo interno a Johannesburgo o Ciudad del Cabo y salida a España. Dejad una noche de margen antes del vuelo internacional: los internos africanos se retrasan más de la cuenta.
La ventana buena es de octubre a abril, que es el verano austral: Ciudad del Cabo con buen tiempo, la Ruta Jardín en su mejor momento y los días largos.
Para el safari pasa lo contrario: los meses secos, de mayo a septiembre, son mejores porque la vegetación está baja y los animales se concentran en los pocos puntos de agua. Si os casáis en septiembre u octubre tenéis las dos cosas razonablemente bien a la vez, que es la mejor combinación posible. Y si vais entre junio y noviembre, en Hermanus se ven ballenas francas desde la costa, sin barco.
Este viaje tiene coche de alquiler, vuelos internos y lodge de safari, y el safari es la parte donde una agencia aporta de verdad: saben qué reservas son buenas, cuáles están saturadas y cuáles tienen malaria. Si nunca habéis hecho un safari, el paquete quita muchas dudas.
Ver grandes viajes a Sudáfrica →O los viajes de novios de El Corte Inglés, si preferís tratar con una agencia de calle.
Muy factible: se conduce por la izquierda pero las carreteras son buenas, se habla inglés y los lodges se reservan igual que un hotel. Sale bastante más barato y elegís vosotros la reserva de safari, que es la decisión importante.
Buscar los vuelos →Debajo tenéis cada pieza por separado, en el orden en que conviene reservarlas.
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Normalmente con una escala. Mirad la opción de entrar por Ciudad del Cabo y salir por Johannesburgo si hacéis el safari en la zona del Kruger: ahorra un vuelo interno entero.
Buscar vuelos →Aquí es de los imprescindibles serios: vais a conducir cientos de kilómetros por carreteras que no conocéis y a estar en zonas remotas donde el hospital más cercano está lejos. Comprobad además que la póliza cubra la conducción y las actividades que penséis hacer.
Ver coberturas y precio →La Ruta Jardín solo funciona con coche propio: la gracia es parar donde os apetezca. Se conduce por la izquierda, lo cual asusta el primer día y deja de importar el segundo. Contratad seguro a todo riesgo sin franquicia.
Comparar coches de alquiler →V&A Waterfront para tenerlo todo cerca y seguro, o Camps Bay si preferís playa y atardeceres. Evitad alojaros lejos del centro sin coche.
Ver hoteles en Ciudad del Cabo →Knysna y Plettenberg Bay son las dos bases naturales para partir el trayecto. Reservad con cancelación gratuita: es un tramo donde a lo mejor decidís quedaros una noche más en algún sitio.
Ver alojamientos en la Ruta Jardín →Table Mountain, el Cabo de Buena Esperanza, las bodegas con chófer y el propio safari si no vais en paquete. Lo que tiene aforo pequeño —los lodges buenos, sobre todo— se agota con muchísima antelación.
Ver excursiones y safaris →El parking del aeropuerto reservado con antelación cuesta una fracción de lo que cuesta el mismo día. Una eSIM activada antes de salir evita aterrizar sin datos. Y en una escala larga de vuelta, la sala VIP es el capricho que mejor sienta.
Reservar parking →El teleférico cierra en cuanto hay viento, y hay viento a menudo. Subid el primer día que amanezca despejado, aunque tuvierais otro plan.
Parte del Kruger está en zona de malaria y hace falta profilaxis; el Cabo Oriental y muchas reservas privadas están libres. Si preferís no medicaros, hay opciones excelentes sin malaria, pero hay que elegirlas a propósito.
Las carreteras son buenas pero hay animales sueltos, poca iluminación y tramos sin arcén. Se conduce de día y punto: además es cuando se ve el paisaje, que es a lo que habéis ido.
Los vuelos domésticos se retrasan con frecuencia. Una noche de colchón antes del vuelo de vuelta evita el único disgusto serio que puede tener este viaje.
¿Es seguro Sudáfrica para una luna de miel?
Las zonas turísticas de esta ruta —Ciudad del Cabo, los viñedos, la Ruta Jardín y las reservas— están muy rodadas y reciben viajeros todo el año. Como en cualquier destino, hay barrios que se evitan y precauciones básicas: no conducir de noche entre ciudades, no dejar cosas a la vista en el coche y moverse en taxi o VTC por la noche.
¿Hace falta visado?
Con pasaporte español no hace falta visado para estancias turísticas cortas, pero el pasaporte debe tener validez suficiente y páginas en blanco. Confirmad los requisitos vigentes antes de volar.
¿Cuántas noches de safari son suficientes?
Tres es el mínimo razonable y cuatro es lo ideal. Se hacen dos salidas al día, al amanecer y al atardecer, y con tres noches ya tenéis seis oportunidades de ver a los animales grandes.
¿Se puede hacer la Ruta Jardín sin conducir?
Se puede en transporte organizado, pero pierde casi toda la gracia: lo bueno es parar en miradores, en pueblos y en playas que no están en ningún itinerario. Si a ninguno de los dos le apetece conducir, este viaje probablemente no es el vuestro.
¿Y las ballenas?
Entre junio y noviembre, aproximadamente, se ven ballenas francas australes desde la costa de Hermanus, sin necesidad de barco. Es de las pocas partes del mundo donde eso pasa.