
Tailandia lleva décadas siendo el destino de larga distancia con mejor relación entre lo que cuesta y lo que se lleva uno, y no ha dejado de serlo. Se come extraordinariamente por poco dinero, el alojamiento bueno es asequible y todo está montado para recibir viajeros.
Como luna de miel funciona porque tiene tres partes muy distintas: la ciudad caótica, el norte de montaña y templos, y las islas del Andamán, que son de las playas más espectaculares del sudeste asiático. Y las tres se encadenan con vuelos internos baratos.
Tres noches, que es lo justo. Gran Palacio, Wat Pho y Wat Arun, mercados y una noche de rooftop. Es una ciudad que agota y encanta a partes iguales, y con tres noches se disfruta sin llegar a saturar.
Vuelo interno de una hora. Cuatro noches en el norte: templos en la montaña, mercado nocturno, un curso de cocina tailandesa y un día en un santuario ético de elefantes —de los que no permiten montarse, que es la única versión defendible.
Chiang Mai a Krabi, normalmente con escala corta en Bangkok. Es el único día de tránsito puro del viaje.
Seis noches de playa. Railay, que solo se llega en barco y tiene los acantilados de las fotos, o Ao Nang como base más cómoda. Excursión a las islas Phi Phi y a Hong Island. Aquí se descansa y se cierra el viaje.
La ventana buena es de noviembre a marzo: temporada seca en casi todo el país, con la mejor combinación de tiempo y mar. Diciembre y enero son los meses más agradables para el norte, que en marzo y abril se pone muy caluroso.
De junio a octubre es monzón en la costa del Andamán, que es justo donde está Krabi. No significa que llueva todo el día, pero el mar se remueve y algunas excursiones en barco se cancelan. Si os casáis en verano, la solución no es cambiar de país: es cambiar de costa — el golfo de Tailandia, con Koh Samui y Koh Phangan, tiene su temporada seca justo en esos meses.
Tiene sentido si os agobia coordinar dos vuelos internos, cuatro alojamientos y las excursiones, o si queréis guía en español en Bangkok y en el norte. Es un país fácil, pero es un itinerario con bastantes piezas.
Ver grandes viajes a Tailandia →O los viajes de novios de El Corte Inglés, si preferís tratar con una agencia de calle.
Tailandia es de los países más fáciles del mundo para ir por libre: todo está rodado, los vuelos internos son baratos y hay alojamiento de sobra. Es donde más se nota el ahorro de montarlo uno mismo.
Buscar los vuelos →Debajo tenéis cada pieza por separado, en el orden en que conviene reservarlas.
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Con una escala habitualmente. Si podéis, mirad entrar por Bangkok y salir por Phuket o Krabi: os ahorra el vuelo interno de vuelta y un día entero.
Buscar vuelo multidestino →Los hospitales privados tailandeses son buenos y hay que pagarlos. Contad además con que probablemente alquiléis una moto o hagáis excursiones en barco: comprobad que la póliza cubra eso, porque muchas excluyen la moto si no tenéis el carné adecuado.
Ver coberturas y precio →Riverside si queréis vistas y tranquilidad, Sukhumvit si preferís transporte y vida. Por lo que cuesta un hotel normal en Europa aquí se duerme muy por encima de lo que estáis acostumbrados.
Ver hoteles en Bangkok →Dentro de la ciudad amurallada para andar a todo, o un resort en las afueras con montaña alrededor si buscáis el punto romántico.
Ver hoteles en Chiang Mai →Ao Nang como base cómoda con restaurantes y barcos, o Railay para aislarse entre acantilados. Railay solo se llega en barco, cosa que es parte del encanto y también una incomodidad si tenéis vuelo temprano.
Ver hoteles en Krabi →El santuario del norte y las salidas en barco a Phi Phi y Hong Island. Con los elefantes, la regla es simple: si te dejan montarte, no es un santuario.
Ver excursiones en Tailandia →El parking del aeropuerto reservado con antelación cuesta una fracción de lo que cuesta el mismo día. Una eSIM activada antes de salir evita aterrizar sin datos. Y en una escala larga de vuelta, la sala VIP es el capricho que mejor sienta.
Reservar parking →Es el error clásico. El Andamán —Krabi, Phuket, Phi Phi— está bien de noviembre a abril; el golfo —Samui, Phangan— está bien de junio a septiembre. Elegir isla sin mirar el calendario es jugarse la mitad del viaje.
Cada salto entre islas es medio día de barcos y esperas. Dos bases en el sur es lo máximo razonable en quince días; una sola base con excursiones suele salir mejor.
Los sitios que lo permiten mantienen a los animales en condiciones que no querríais ver. Los santuarios de verdad dejan alimentarlos y bañarlos, nada más, y la experiencia es mejor.
Detalle menor pero constante: en Bangkok el taxímetro o la aplicación siempre sale mejor que el precio cerrado que te ofrecen en la puerta.
¿Hace falta visado para Tailandia?
Con pasaporte español no hace falta visado para estancias turísticas cortas, pero los plazos y requisitos han cambiado varias veces en los últimos años: confirmadlos antes de volar y llevad el billete de salida, que a veces lo piden.
¿Es Tailandia un destino demasiado "mochilero" para una luna de miel?
Depende enteramente de dónde durmáis. El mismo país que tiene hostales de diez euros tiene resorts de playa excelentes a precios que en Europa serían impensables. Como luna de miel funciona muy bien precisamente porque el presupuesto rinde mucho más.
¿Merece la pena Chiang Mai o mejor más playa?
Merece mucho la pena: es lo que hace que el viaje no sea "quince días de playa". El contraste entre el norte de montaña y templos y el sur de islas es lo que hace memorable este itinerario.
¿Qué pasa si nos casamos en julio?
Cambiad de costa, no de país. En julio y agosto el golfo de Tailandia —Koh Samui, Koh Phangan, Koh Tao— tiene su mejor época, mientras el Andamán está en monzón. El resto del itinerario funciona igual.
¿Se puede beber agua del grifo?
No. Agua embotellada siempre, también para lavarse los dientes si sois de estómago delicado. Es barata y está en todas partes.